-Ahora ponte los guantes


¿Puede alguna persona con sensibilidad resistirse a esta imagen? ¿Y dejar de pensar obsesivamente en esto:

Un día, su amante lleva a O a dar un paseo por un lugar al que no van nunca, el parque Montsouris y el parque Monceau. Junto a un ángulo del parque, en la esquina de una calle en la que no hay estación de taxis, después de pasear por el parque y de haberse sentado al borde del césped, ven un coche con contador, parecido a un taxi.
—Sube —le dice él.

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El texto es, por cierto, La Historia de O, del que afortunadamente hoy no hay más discusión acerca de quién lo escribió, tema que me molestaba por la misoginia de sus argumentos. En fin. Esto era a propósito de esa irresistible imagen que ilustra esta entrada, aunque en rigor es exactamente al revés. Pero tengo otras preguntas: ¿se acabó la novela erótica? Esos más que dulces momentos, en un tiempo en el que no había demasiadas ocupaciones, con este y otros libros y una cafetera y afuera todo frío y adentro tibio, deshaciéndose lentamente, es que no van a volver? Sí, de acuerdo, no tiene que ver con la literatura sino por su contrario. Volvamos. ¿Una sobrevalorada realidad y sus huestes de realities, documentales, docuficciones y pornografía mató a la novela erótica? Qué gran pérdida.

La linda e inspiradora imagen la vi en indieporn, y la Historia de O se puede descargar de aquí


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