free culture

Vigilar y castigar versión Google Street View

Un libro recoge imágenes de prostitutas capturadas vía Google Street View. Esto que suena tan cool tiene, al menos, un par de problemas. Uno: qué las identifica como prostitutas? Bueno, que están solas, como esperando algo, y no visten demasiada ropa, conducta censurable para culaquier mujer. Dos: en el caso que la presunción fuese cierta, les quita eso derechos sobre su imagen/les da derechos a otro para explotarla? Lo que es innegable es el morbo que la sobrevigilancia despierta, cosa de que al autor de este libro por cierto no puede culparse. Kracauer dice, a propósito del chorus line, que se tiende a buscar diversión bajo el modelo de trabajo (en ese caso, la línea de ensamblaje Fordista). La diversión actual, entonces, involucra la conciencia de estar en observación/exposición permanente.

[visto en Gizmodo]




BambiHustler

Lo que yo querría ver es a BlancaNieves luego de fugarse de esa madrasta dominatrix (y antes de rendirse a los placeres de la somnofilia), cuando todos esos pequeños animales le muestran con sus pequeñas patitas y ásperas lenguas que el mundo puede ser un lugar mejor con sólo olvidar ese odiosa costumbre de aferrarse a la especie que temporalmente tenemos cuado se trata de placeres.

Digamos que el trabajo de José Rodolfo Loaiza, Disenchanted, que vi Orgasmatrix, me recordó cuán lindo puede ser el mundo posthumano, aunque me parece que él quería hablar de otra cosa.




Prótesis Open-Source

Esta mano, prototipada con Lego, es parte de esta maravilla llamada The Open Prosthetics Project, organización que pretende hacer e incentivar el desarrollo de prótesis de código abierto, copiables y mejorables. Es la alternativa no sólo para que una prótesis no cueste un ojo de la cara sino para tal vez/quizás/por fin cambiar esta sobrevalorada humanidad por un posthumanismo hacker.

vía hack a day




machos

Aun esforzándose, y aunque nadie se atreva a decirlo, creo que hay consenso en que la pornografía está cada día más aburrida. El ya oficial retiro de Sasha Grey –que pasó por el porno como una estrella fugaz, mezclando géneros y confundiendo etapas antes escritas en roca– nos dejó con un sabor a trasnoche del que cuesta reponerse. No porque la fiesta vaya a ser menos entretenida sin ella, nunca fue mi performer favorita, sino porque hace más difícil hacer como que la fiesta sigue y no han prendido las luces aún. Por eso, cualquier aire refrescante se agradece enormemente. Y ahora llega nuevamente bajo la dirección de la excelente Shine Louise Houston, la misma de Crash Pad SeriesHeavenly Spire es un sitio con retratos pornográficos de hombres, hayan nacido o no con esa denominación, bajo la pregunta general si la sexualidad masculina es o no diferente y cómo. Tengo mis problemas ideológicos con esto de las binariedades, que pensaba que con lo queer estábamos destruyendo, pero bueno, la misma Shine Louise explica el punto en esta entrevista. Los teasers (porque lo que es posible ver está en directa relación con lo que hayas pagado) están realmente sexies y preciosamente filmados, se agradece.




Poliamor, capitalismo y TCP

Si en el contrato matrimonial es donde (diré ‘tal vez’ para alivianar lo liviano de la afirmación) tal vez con más claridad la vida civil y la económica se traslapan, es normal que cambios en la economía hagan que esos contratos muten, como hemos visto y seguiremos viendo (ya habíamos propuesto licencias matrimoniales copyleft). Cuando la reproducción no requiere exclusivamente de parejas heterosexuales, es lógico que el Estado reconozca diversos tipos de familias, en un movimiento más dirigido a su perpetuación que a otra cosa, como siempre. Si el capitalismo ha sobrevivido todo este tiempo ha sido en gran parte por su capacidad de adaptación, que podría sintetizarse en la Ley de Postelser conservador en lo que se hace y liberal en lo que se acepta de otros. Como Galloway y Thacker dicen, los protocolos de comunicación son “tecnologías de absorción conservadora: algoritmos para trasladar lo liberal en conservador”. Aunque la recomendación de Jon Postel se refería a protocolos TCP, parece válida para la absorción de mercados externos (con medidas austeras internas) y para relaciones poliamorosas, como una monogamia múltiple.

Ergo, a medida que avance esta tendencia que separa la reproducción de las parejas heterosexuales, pero las familias sigan siendo la célula de crianza privilegiada, el Estado irá flexibilizando el tipo de uniones posibles (liberal en lo que aceptas de otros), manteniendo intacto su objetivo (conservador en lo que haces). Lo veremos como un gran triunfo, pero sólo estaremos poniendoanother brick in the wall, si se me permite la referencia old-school.




Sexo, información y materia


Cuando la información no es ya sólo el contenido de la comunicación sino que ha adquirido un cuerpo por sí misma, como dice Tiziana Terranova, y más preocupados de los signos lo estamos de las señales, es lógico que alguien que, visiblemente, aparezca como poseedor de mucho de eso, vea exacerbado su atractivo. No sólo Mick Jagger sabe de eso, también Kennedy y el vendedor de pasta base y Larry Page. Para un tiempo totalmente enfocado en poseer e intercambiar información (twitter? wikipedia? nytimes?), ponerle un precio (copyright?) o cambiarle la medida o la dinámica (copyleft?), esta superabundancia sólo puede ser recibida con éxtasis, mientras las corporaciones afectadas sólo han mostrado lo acostumbradas que estaban a que el flujo de datos se realizara en un solo sentido (quiere la tarjeta de nuestro supermercado?). Y éxtasis y potencial (una medida más física de poder) para mi suena bastante sexual, que no es culpa nuestra sino de nuestra abuelita la bacteria, buscando genes para combinar. O comer.

Wikileaks ha sido también la muestra más clara de lo muy material de la información: algo que chorrea, se filtra, se transa, tiene un cuerpo. Porque aquí no sólo estamos hablando de qué es lo que se dice (de hecho, Assange le encarga esa tarea a los diarios) sino de dónde eso se guarda y es posible tocar. Parece que habrá que redefinir más de un término que usamos, qué lindo tiempo.

La imagen viene de Fuck Yeah, Julian Assange




las leyes de la atracción

Y sí, es sobre Chatroulette, eso que nos está pasando en Internet gracias al adolescente moscovita Andrey Ternovskiy.

Como toda gran cosa que sucede en Internet, parece tan evidente y simple que suena raro no haya estado siempre ahí. Incluso la interfaz, en ese proceso involutivo que ha tenido desde la antigua era flash, gracias, gracias, tiene algunos toques IRC. Pero la lógica que opera es tan cruel como joven: tienes menos de 5” para ofrecerte a ti mismo. O, según tu oferta, los 5 segundos son del otro, antes que alguno cliquee en Next, como una cita MTV. Ya que el contacto es p2p, el juego es como un poker: puedes clickear infinitamente buscando algo si tu mano es buena, o quedarte con quien se quede contigo si eres más realista.

Vamos a lo que importa: ¿es el futuro del porno? Sí. Y no. Necesitas al menos dos personas, una a cada lado de la pantalla, lo que no ocurría antes (alguien recuerda a las estrellas del porno?). Necesitas dar para recibir, aunque ese dar y recibir puede ser flexible: puedes dar una mirada, o puedes dar exhibición, o puedes transar entre ambas cosas, al menos. Pero, en 5”, no puedes subvertir la lógica de mercado y tienes que ser explícito en tu oferta/demanda, o pasar más tiempo haciendo zapping hasta que ésta tenga venta, lo que mantiene el estado de las cosas.

El porno ha muerto, viva el porno.

(y gracias!)