pornopop

on sexcam considered as one of the Fine Arts

In this work of Addie Wagenknecht and Pablo Garcia, webcam performers, sexcam performers if that word exists, were asked to mimic poses from classical ‘masterpieces’. The work is brilliant. The authors say they’re challenging the difference between art and pornography, between high and low culture, and so on. Not so clear about it. In my opinion, the work is great exploring the pose as a construct. When someone is still enough for putting a pin on it, when someone becomes an object. When that happens in the frantic pornographic environment, that construct reveals its strangeness. Regarding pornography, pretty often it is just a question of time

via ANIMAL

——————————




Gatos indiferentes en porno amateur

Si este no es el mejor tema para una colección de imágenes, no sé qué sería. La pareja acalorada haciendo acrobacias, y el gato? indiferente. La chica amarrada y con una bola en la boca. Y el gato? inmutable. Otra que se revuelve de placer… Y el gato? mira por la ventana. El gato es el personaje anticlimático que revela toda la puesta en escena, y que no deja concentrarse en lo que debiera ser la acción principal. El gato, ese robacámara que tiene un gran papel en la historia de Internet, no parece creer en el porno. The Internet is for porn cats!

Preguntas relacionadas: son los gatos pornografía de oficina? dónde radica el placer de una maravilla como procatinator? qué explica al gato como vehículo cultural privilegiado?

Y bueno, cómo no recordar con esto el trabajo de Ray Beldner

vía violet blue




de la utilidad de las encuestas

“Facts are stubborn things.” -Ronald Reagan

Dear Voter,

Whether you’re Democrat or Republican, you’ve probably grown weary of the endless circus that is the electoral process. It is painful. But it shouldn’t be that way. As a member of a free democratic state you should feel exhilarating pleasure when exercising your right to choose your leader.
Grand Old Party demonstrates that as a people united, our opinion has real volume. When we approve of a candidate, they swell with power. When we deem them unworthy, they are diminished and left hanging in the wind. We guard the gate! It opens and closes at our will. How wide is up to us.
In an age of information, we rely on hard facts. Each of the shapes you see here come directly from poll data collected by Gallup. This data reflects approval ratings for each GOP candidate among regis- tered Republican voters from December 10, 2011 to April 1, 2012. Each shape’s girth is a reflection of popularity while their height is a reflection of time.*
The contours of these delightful shapes conjure up the waves of amber grain and those lapping at the rim of our great nation spanning from sea to shining sea. As the battle for the Presidency rails on, we must remember that Americans may have achieved freedom through war, but they are also a people of love. After all, in the end all we have is each other.

[Matthew Epler, "Grand Old Party"]

Esto debiera ser el non plus ultra del deseo concedido: plugs anales que han sido modelados en base a las encuestas de candidatos republicanos que querían/quieren competir contra Obama en las próximas elecciones. Las fluctuaciones son las que han producido esas formas que tan buen uso pueden tener. Data Visualization + juguetes sexuales, qué más podría pedirse. Pero lo que me molesta es el subtexto, que pretende ser insultante, supongo. Sería lindo que otras situaciones de la vida dieran como resultado formas introducibles. Pero bueno, que nadie me lo está preguntando.

Más info acá.




Bases neuronales comunes entre amor y deseo y, claro, pornstars

Leo un paper, tal vez lo hojeo (debiera decir ojeo, dado el formato) acerca de las bases neuronales comunes entre amor y deseo. Muy en breve, quién tiene tiempo para más, el estudio dice que el amor y el deseo, si bien son cosas neuronalmente distintas, que activan distintas partes del cerebro, comparten sin embargo áreas comunes. El amor se construiría (esa es la palabra que usan) sobre otras áreas relacionadas con emociones, placer, gratificación y hábitos, entre otras. En relación al deseo, el amor compartiría con éste la activación de la ínsula, sugiriendo que el amor sería una representación abstracta de ese deseo. La repetición del deseo (no exclusivamente, otras gratificaciones califican) satisfecho, su recuerdo, se convertiría en amor. Una repetición de deseos de corto plazo originarían un estado de intenso deseo de unión con otra persona.

Aunque el amor pueda aparecer banalizado siguiendo este estudio, el deseo no sería aquella cosa ciega sino algo tuerto que considera respuestas e intenciones de lo deseado. Más específico y localizado, sin embargo que el amor, que tendría habilidades más complejas, abstractas y flexibles. El amor estaría relacionado con la repetición de descargas de dopamina, activadas por deseo o aquello que la pueda suscitar (no es lo que el artículo dice, pero el apego con parejas dañinas podría explicarse por ahí).

Muy intersante todo. Pero… y el porno? Ya vamos: si el deseo repetido y gratificado genera amor, no sería arrojadizo decir que aquello que se siente ante la vista de alguna pornostar preferida es, precisamente, amor. Un ejemplo al azar: Belladonna. Luego de verla tantas veces, siempre maravillosa y tan generosa con sus talentos, se hace difícil el no amarla. Esa sonrisa, su diastema, la alegría con la que encaja cualquier cosa, su creatividad… cómo no va a ser adorable? Y cómo resistirse a creer que sí, que sí tenemos algo que sería evidente si nos conociésemos? Pero, me parece, no soy la única que piensa eso. Bueno, a Bobbi Starr también, y claro a Jiz Lee y Kimberly Kane o James Deen.

Las estrellas del porno lo saben también y se portan como nuestras novias: nos cuentan de sus vidas, piden regalos, responden preguntas. Están ahí, dicen, atentas.

[La maravilla de la imagen es Kimberly Kane]

Ref.
Cacioppo, S., F. Bianchi-Demicheli, C. Frum, J. G Pfaus, and J. W Lewis. “The Common Neural Bases Between Sexual Desire and Love: A Multilevel Kernel Density fMRI Analysis.” The Journal of Sexual Medicine (2012).



In a Technical Sense.

Indicators of Sexual Arousal. During the interval when the reels changed, Dr Nathan noticed that Trabert was peering at the photographs pinned to the windshields of the crashed cars. From the balcony of his empty office Catherine Austin watched him with barely focused eyes. Her leg stance, significant indicator of sexual arousal, confirmed all Dr Nathan had anticipated of Trabert’s involvement with the events of Dealey Plaza. Behind him there was a shout from the camera crew. An enormous photograph of Jacqueline Kennedy had appeared in the empty rectangle of the screen. A bearded young man with an advanced neuro-muscular tremor in his lower legs stood in the brilliant pearl light, his laminated suit bathed in the magnified image of Mrs Kennedy’s mouth. As he walked towards Trabert across the broken bodies of the plastic dummies, the screen jerked into a nexus of impacting cars, a soundless concertina of speed and violence.

JG Ballard, The Atrocity Exhibition

La imagen la robé de acá.




Jess Dobkin, Flowers: esto tiene que ser visto

 

Tuve la suerte, la maravillosa suerte de conocer a Jess Dobkin, que pasa inmediatamente a ocupar un privilegiado lugar en mi panteón personal de artistas. El próximo mes presentará su performance ‘The Lactation Station’ en la que el público es invitado a degustar leche materna y hablar sobre ello. Por mientras, vaya este video, Flowers, en el que Jess Dobkin lleva la idea de ‘lip-synch’ (o lip-dub) a su expresión máxima. Imperdible. El otro video de lip-synch, Being Green, del que no contaré el chiste por no arruinarlo, es además un desafío a la idea de ser un títere. Totalmente pornodoméstico, por cierto.

 

 

*(Sí, el video no está realmente aquí)

 




el (blog sobre) porno ha muerto, viva el porno

No deja de ser triste pero no es exactamente noticia que Realcore, el blog de Sergio Messina sobre el término que él mismo acuñó, no actualiza más, oficialmente. Es un poco menos terrible el saber que recopiló los 5 años de posts en un pdf (3.9 mb), que alguna vez será lectura obligatoria para entender qué pasó cuando la pantalla se convirtió en una zona erógena.

No se despide sin dejar algunas preguntas abiertas y críticas al panorama actual del porno, que ha dividido en su opinión maniqueístamente al porno viejo hecho por hombres (sexista y malvado) del nuevo hecho por mujeres (liberador). Messina dice que, finalmente, el buen porno debe ser capaz de procurar el estímulo suficiente para excitarse, masturbarse y acabar, cosa que en esta omnipresencia del porno a veces se olvida, paradójicamente.

También, por cierto, deja rebotando la pregunta sobre la utilidad/sentido del blog como formato, en un tiempo en el que el panorama se polariza hacia la mercantilización de la distracción (twitter, tumblr) o el long form, para quienes pueden financiar el tiempo necesario para escribir/leer/entender. Una nueva expresión clasista, en mi opinión, bajo la apariencia de una democracia del conocimiento y que es sólo another brick in the wall. Pero bueno, yo siempre me he sentado con los viejos de los Muppets.