dónde se lee cuando se lee

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En el diario página 12 preguntan dónde se lee (quien lee, claro). Cuando podía, eso era hace mucho, leía en cama, todo el día, tomaba café y comía chocolate, y más tarde llegaba algún novio. De eso hace demasiado. Ya caí­da (algo bruscamente) en la realidad, en cualquier parte, pero principalmente (un tema de optimización) caminando. En Busca del Tiempo Perdido lo leí­ en un año entre la micro (no puedo leer en auto) y la universidad, y la universidad y la micro, de vuelta, y no recuerdo haber estado más obsesionada con un libro que entonces. Esas sagas en las que los personajes te habitan, como me pasó también con Dune, un amor frecuentemente incomprendido y mucho más tarde con esa maravilla que se llama Six Feet Under.
La compulsión por la palabra escrita (puede ser un frasco de shampoo) me viene por ví­as paternas y maternas, y es un gen hiperdominante, tengo pruebas, pero encontré recientemente un alter ego en una bisabuelita de odessa, muerta prematuramente a principios del siglo pasado, y de quien se decía leía mientras barría. Me ganó.
La taza de la foto me la regaló mi mamá, por lo mismo.


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  1. ¿Leí­ste “Dune”? Vaya, qué alegrí­a 🙂 El primer libro es muy interesante. Del resto de la saga, me quedo con “Dios Emperador de Dune” y “Casa Capitular Dune”. Me llama mucho la atención la preponderancia que da Herbert a lo femenino en su obra. No sé por qué, pero me huele a que las famosas “Habladoras Pez” han de ser adictas al porno doméstico 😛

    Un libro que me obsesionó (malditas sean las casualidades entre la literatura y la vida) fue “La montaña mágica” de Thomas Mann. Demasiados puntos en común en un momento de mi vida.

    El último gran momento de lectura que tuve fue en 2003, en un breve viaje a Inglaterra. Me salvó un puesto de libros usados, donde me pude dedicar sin culpa a Ishiguro en inglés (“The Remains of the Day”) y un par de cosas de Philip K. Dick. Ahora, tengo demasiados pendientes y uno que algo alcancé a leer y me espera (“The Unconsoled”, también de Ishiguro).

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