barbecue


Lo segundo que se piensa cuando dos amigos cercanos se emparejan entre ellos, egoístamente por cierto, es que será aún más sencillo verlos porque, si uno mismo era un destino habitual de cada uno de los integrantes por separado, el número de encuentros sólo puede sumar, cierto? Lo que darí­a una fórmula más menos así­:
x= a(nº visitas individuales) + b(nº visitas individuales), siendo a y b los componentes de la pareja y x el número de visitas.

¿Bien expresado? Para nada.

El primer factor de desorden en la fórmula es que ellos se la pasan bastante bien juntos sin testigos, tiempo que será consignado como A. Luego, cada uno tiene obligaciones para con la familia de origen, que muchas veces se harán en conjunto, y se anotará como B. Después, en las parejas hay una tendencia irrefrenable a comportarse como binomio, por lo que, si uno tiene asuntos de los que ocuparse, el otro solidarizará y recordará los pendientes propios para esa noche en particular, y aprovechará de trabajar, lo que llamaremos C. A lo más que se puede aspirar es a recibir notificaciones efecto google calendar del tipo: estaremos en tal lado a tal hora, y si los propios tiempos A, B y C coinciden, encontrarse. Entonces, la nueva realidad de las posibilidades de encuentro se expresarí­a así:

x = tiempo disponible – [A + a(B + C) + b(B + C)]

Bueno. Lo llaman felicidad.


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  1. yo no quiero ser una ecuación, quiero ser un mí­nimo común múltiplo.

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