el nuevo olimpo


En este artículo se discute el por qué del interés desmedido por la vida privada de la gente famosa (no lumpen celebritariat, como ese mundo reality). El primer factor que emerge es el rumor. La visión antigua asume el rumor como un mecanismo evolutivo que permite extender verdades sobre la gente, y castigar a los mentirosos, pero investigaciones más recientes revelan que los rumores son más creíbles que los hechos, y que ni siquiera la verdad es capaz de desbaratar un rumor, con lo que se pone en duda la utilidad de éste.

¿Pero y los famosos? Bueno, en el artículo se discute la visión útil de las celebridades en la formación de la identidad y se postula el elemento de justicia que las celebridades aportan. ¿Cómo? Así: se asume que las personas famosas lo son por un tema de suerte, y que podría ser cualquiera, lo que quita la angustia sobre la inquitativa distribución de la fama y la fortuna. Es uno de los nuestros, sería el razonamiento.

Yo pienso otra cosa: las celebridades son el nuevo olimpo, y tienen las mismas funciones que los dioses griegos: enredos amorosos, envidias e infidelidades, que hubieran llenado cualquier revista del corazón, para que los humanos tengamos el alivio de ver cómo se equivoca gente perfecta. Porque son perfectos, te lo juro por el Photoshop. Y Afrodita es Angelina Jolie, y Hera Jennifer Aniston y Apolo Brad Pitt, y así.

Llegué ahí por blogcorazón. Un blog… sobre gente famosa.


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  1. re interesante, Jung/schiller hablan de como los griegos usaban el brillo olimpico para encandilar y no ver la roña mundana.

    Creo que se sigue aplicando.

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