neomaterialismo
Dishwasher: Amy Denio
lo oí hoy acá
Pistorius, año cero
Oscar Pistorius, el atleta fetiche cordltx, está finalmente clasificado para participar en las Olimpíadas de este año, que debiera ser recordada como la primera Olimpíada posthumana. No totalmente justo, por cierto, si consideramos drogas y cirugías, pero definitivamente la más llamativa.
Pistorius redefine, enturbia, la línea entre las Olimpíadas paraolímpicas y las ‘normales’. Si las primeras están marcadas por la misericordia y un supuesto afán inclusivo, las segundas no admiten sensiblerías (ver Münich, 1972; Berlín 1936). Hasta Pistorious. Hace cuatro años, Pistorius estuvo cerca de clasificar por su rapidez, obviamente, y la falta de consenso respecto a su situación. ¿Es una prótesis la expresión de una incapacidad o la de una ventaja? Como ya se escribió antes, ninguna respuesta es cómoda. El diagnóstico actual que ampara su clasificación es que sus preciosas prótesis modelo Cheetah le demandan más esfuerzo que un par de piernas biológicas, pero esa zona es turbia como para construir postulados sobre ella. En la medida, entonces, en que no superemos lo humano, las prótesis serán aceptadas. Descriteriada idea que va contra su esencia, cosa de ver juguetes sexuales.
Abstract sex: muéstrame tu password y te muestro el mío
Cuando la experiencia sensual más corriente es con la pantalla del teléfono, el vínculo más cercano en red, la peor amenaza es biológica y la privacidad un arcaismo, no tiene nada de ilógico que no haya acto de amor mayor que darte mi password.
La imagen está tomada de LifeSharing, de los brillantes 0100101110101101.ORG
Cómo tener sexo con una red: la estrategia mohosa
Lo que la HCI debiera aprender de los juguetes sexuales
Pleasure is your birthright: digitally enabled designer sex toys as a case of third-wave HCI, paper al que llegué gracias a Qdot, habla de lo mucho que la Human Computer Interaction debe aprender de los juguetes sexuales. Y es que, digámoslo de nuevo que me gusta oírlo, los juguetes sexuales son claramente un ejemplo exitoso de aquella aceitosa relación humano-máquina en la que no puedo pensar sin que la vista se me nuble. Los autores del paper dicen que son las características subjetivas (como experiencia, incorporación, intimidad o placer) las que han dominado la agenda de la investigación en HCI de tercera generación, justamente aquellas en las que el diseño de juguetes sexuales ha brillado tanto en los últimos años. Mezclando, además, salud, bienestar, activismo social y un post-humanismo muy placentero.
La parte más sexy de la HCI debiera ser considerada, entonces, como un ejemplo paradigmático de involucramiento crítico con el diseño de interacción y un compromiso en cuerpo y alma con una comunidad. Algo más que pedir? Esta entrada debiera ser ilustrada con un juguete de última generación tipo Lelo u OhMyBod, pero ahí padezco de algunos conflictos de interés. Y convengamos en que esta imagen (que viene de acá) es irresistible.
Y no, no estaba muerta aún.
una invitación irresistible
Ya lo saben si pasan por Montréal la próxima semana.
P0R7RA17S
Esta es parte de una serie de retratos tomados de chatroulette y luego pasados de ida y vuelta por distintos formatos (Hi8, vhs, etc.) hasta que, finalmente, apareció el glitch. Es en el momento del glitch cuando la imagen digital muestra su verdadera cara? Claro que hay trampa, eso sí, y los errores porían estar siendo magnéticos. Trataba de seguir esa pregunta. Y de rebiologizar la imagen digital. La serie completa está acá (pdf)





